
Noelia se siente ahogada por el gélido aire de insatisfacción que inunda sus días. Camina girando constantemente la cabeza en busca de un pasado que la espía. A veces corre rauda con la esperanza de doblar la esquina del hastío y a la vuelta toparse con un carrusel de emociones que gire lo suficientemente rápido como para hacerla perder el punto de referencia de la normalidad.
Jacobo se retiró hace años ya. Se cansó de sí mismo y pidió el divorcio a su alma, le acusaba de serle infiel de continuo, de serle infiel con él mismo cada día, de serle infiel con todos a diario. Una noche de verano mientras ella dormía, se desnudó por completo y partió en busca de una nueva ánima que nunca le fallara, algo propio en lo que confiar.
Noelia nació producto de un momento de locura, llegó a este mundo para convertir en ilusión una relación que ya languidecía, llegó para llenar un espacio que correspondía a la más oscura nada, llegó para ocupar un tiempo al que nadie quería pertenecer. Noelia ya no quiere recordar de dónde viene, Noelia ya no sabe a dónde ir, Noelia ya no sabe cuándo ir.
Jacobo se mira hoy y se echa de menos, su nueva pareja le otorgó lo que buscaba, su nueva alma le llevó al recuerdo y añoranza de su adúltero ente anterior. Jacobo se aburre de sí mismo, Jacobo se aburría de sí mismo, Jacobo se aburrirá siempre de sí mismo.
Una mañana, una tarde, una noche, un amanecer, un atardecer, un anochecer, Jacobo y Noelia se encontraron, bajo un sol, tras una luna Noelia y Jacobo se miraron.
Hoy Jacobo se llama Noelia, una vez Noelia fue Jacobo.
1 comentario:
Impresionante. no entiendo nada, pero me ha dejado hipnotizada. que bonito. falta muchos dias mas. echaba de menos tus cuentos.
Publicar un comentario