Uno de los valores que más valoro (valga la refunfancia) en los demás es algo que no siempre yo tengo y ansío tener y envidio a quienes la tienen, la coherencia. Admiro profundamente a aquellas personas que sus palabras siempre van acordes con sus conductas y que aquello que te aconsejan para ti lo ponen en práctica para con ellos mismos. Una vez leí a un “gurú” del coaching (aunque voy a omitir su nombre porque paso de publicitar a un sinvergüenza, por más que frase me fascine) decir que “la diferencia entre los que triunfan y los que no es que los que no triunfan saben lo que tienen que hacer y los que sí lo hacen”. Y creo que es algo que podíamos aplicarnos de continuo en múltiples facetas de la vida. Cuántas veces tenemos muy claro qué es lo que tenemos que hacer y se lo aconsejaríamos a nuestro mejor amigo y le animaríamos a que lo hiciera pero luego no tenemos agallas (por no decir cojones) a llevarlo a la práctica nosotros mismos. Y es posible que no nos saliera como lo esperábamos pero al menos habríamos sido coherentes con nosotros mismos y para mí, eso también es triunfar.
Todo esto viene a colación de algo que no tiene nada que ver y que ni tan siquiera es privado sino demasiado público pero que me ha dado por pensar.... El otro día vemos al Bernabeu y a los madridistas en general encabronados con Capello (no seré yo quien defienda a alguien con unos planteamientos deportivos tan ruines y mezquinos) y pitándole por cargarse a Ronaldo y a Beckham (y supongo que por más causas) y por cargar la responsabilidad de un equipo en unos chavales de la cantera. Esos mismos que agitaban al viento sus mocos y esos mismos que en las barras de los bares despotrican contra el susodicho son los mismos que hace no mucho pedían con fervor precisamente lo que el tipo ha hecho, o sea cargarse a los galácticos y al “vago”, “gordo” y “sinvergüenza” de Ronaldo y que confiara en los chavales del filial. ¿Cómo puede ser el ser humano tan incoherente?
Y este detalle que tan sólo es una excusa para hablar de la coherencia, lo veo en el día a día, y no sólo de los demás, sino en el mío propio y no, no me gusta, no me gusto. Qué fácil es hablar y hablar y hablar y opinar y opinar y opinar y aconsejar, aconsejar y aconsejar y qué difícil es tomar decisiones acordes con lo que decimos que pensamos. ¿Es que no lo pensamos realmente pero queda bien decirlo? ¿Es que lo pensamos pero no nos lo creemos? ¿Es que nos lo creemos pero para los demás y no para nosotros mismos? Hace no demasiado un profesor mío hizo una apología de la coherencia en una clase, aconsejándonos que desconfiáramos de en quienes sus palabras y sus hechos fueran desligados. Era el mismo profesor que abogaba más tarde por reconocer los méritos de los demás y dar poder a las personas y compartir conocimiento entre las personas de las organizaciones y que quienes tienen más poder reconocieran y valoraran los méritos de quienes tienen a su alrededor. A ese mismo profesor hace unos meses le ayudé a solucionar un problema y le di unas cuantas posibles causas de algo que no había funcionado en el pasado y sus posibles soluciones de cara al futuro, soluciones que por lo visto ha aplicado para su desarrollo profesional en el contexto que lo solicitaba. Aún estoy esperando una llamada o un simple email de agradecimiento. Si sigo su consejo ya sé de alguien de quien no me puedo fiar…
Qué difícil es ser coherente de continuo o simplemente serlo. Mi más sincera enhorabuena a todos aquellos que lo son (y conozco a más de uno).
06 febrero 2007
INCOHERENCIA
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4 comentarios:
Es muy difícil hacer coincidir al cien por cien palabras y hechos. El ser -individuo- perfectamente coherente creo que no existe, una y otra vez nos contradecimos puesto que hay muchas situaciones distintas y los estímulos de éstas son variables y algunas veces muy "golosas". Pienso que no ser coherente no es de mala persona por la compicación que esto conlleva.Creo que al menos debemos marcar unos principios e intentar llevarlos a cabo pero como todo en la vida y en toda regla es necesario hacer excepciones.
Chechusport
¿Y no es incoherente que te guste la coherencia y groucho marx ("estos son mis principios, si no le gustan tengo otros")?
Pero yo ya he reconocido que no soy coherente (o al menos no siempre)...
respecto a lo del "profesor", ya sabes lo de "dime de lo que presumes..."
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